El Niño 2026-2027 Golfo de Panamá


¿Qué esperar del fenómeno de El Niño 2026-2027 en el Golfo de Panamá? Un análisis del Ing. Cap. Jorge Petti sobre sus posibles efectos en el océano y la pesca deportiva.

Por el Ing. Cap. Jorge Petti
Majo Fishing Lodge

Introducción

Como capitán de pesca deportiva, relacionado profesionalmente con construcción, operación de marinas y astilleros, siempre he sentido una enorme curiosidad por entender el porqué de las cosas.

Nunca me ha bastado con saber dónde están los peces. Siempre he querido comprender por qué están allí.

Durante más de cuarenta años navegando entre Venezuela y Panamá he aprendido que el mar siempre deja pistas. Lo difícil no es encontrarlas; lo difícil es aprender a interpretarlas.

Mi pasión por la física, la meteorología, la oceanografía y la ingeniería me ha llevado durante décadas a registrar temperaturas del agua, corrientes, fases lunares, capturas, temporadas, tamaños de las especies, vientos y muchos otros factores que, cuando se analizan en conjunto, empiezan a contar una historia.

Hoy quiero compartir con ustedes una de las preguntas que más me hacen últimamente:

¿Qué podemos esperar del fenómeno de El Niño 2026–2027 para el Golfo de Panamá?

Quiero dejar algo muy claro desde el principio.

Este artículo no busca generar alarma.

Tampoco pretende hacer predicciones absolutas.

El océano es demasiado complejo para ofrecer certezas.

Lo que sí podemos hacer es entender cómo funciona, qué escenarios consideran los científicos y cómo esos cambios podrían influir en nuestras pesquerías.

Porque cuando entendemos el mar, tomamos mejores decisiones.

¿Qué es realmente El Niño?

Cada cierto número de años el océano Pacífico cambia su comportamiento.

Los vientos alisios pueden debilitarse, disminuye el afloramiento de aguas profundas en algunas regiones del Pacífico ecuatorial y la temperatura superficial del mar aumenta por encima de lo normal durante un período prolongado.

Ese fenómeno recibe el nombre de El Niño, y forma parte del ciclo natural conocido como ENSO (El Niño–Oscilación del Sur).

No significa simplemente “más calor”.

Significa que cambia la forma en que el océano distribuye energía alrededor del planeta.

Y cuando cambia la energía…

cambian las corrientes.

Cambian las lluvias.

Cambia la productividad marina.

Y con ello cambia también el comportamiento de muchas especies.

¿Por qué se habla tanto de El Niño 2026–2027?

Durante los últimos meses, distintos centros internacionales de monitoreo climático han observado señales que apuntan a un posible desarrollo de condiciones de El Niño entre 2026 y 2027.

Todavía existe incertidumbre sobre la intensidad que podría alcanzar y sobre cómo evolucionará durante los próximos meses.

Por eso considero importante transmitir un mensaje responsable.

No sabemos exactamente qué ocurrirá.

Pero sí conocemos bastante bien cómo han respondido los océanos durante eventos similares del pasado.

Y esa información nos permite prepararnos mejor.

Lo que hemos aprendido pescando y trabajando en el Golfo de Panamá

Una de las ventajas de dedicar mi vida no solamente a la pesca deportiva, sino también a trabajar estrechamente con marinas, astilleros y embarcaciones de todo tipo, es que prácticamente nunca he dejado de estar en el mar.

Ya sea arreglando embarcaciones en el astillero, realizando pruebas de navegación en todo tipo de botes, escuchando los reportes de excelentes capitanes, participando en torneos de pesca deportiva o realizando operaciones de charter cuando la temporada, la economía de quienes nos visitan y el contexto geopolítico internacional lo permiten, para nosotros el mar termina convirtiéndose en una oficina de tiempo completo.

Eso permite observar patrones que son imposibles de detectar desde tierra.

No hablo de días.

Ni de semanas.

Hablo de tendencias que aparecen después de miles de horas navegando.

Y precisamente allí es donde comienzan las preguntas.

El ejemplo del dorado

Quiero hacer una aclaratoria importante.

Cuando hablo de cambios en el océano, no significa que hayan desaparecido los peces grandes del Golfo de Panamá.

Seguimos capturando ejemplares extraordinarios de muchas especies.

Sin embargo, una especie sí ha mostrado un cambio muy evidente en los últimos años: el dorado (mahi-mahi).

Quienes pescamos estas aguas desde hace décadas recordamos perfectamente las famosas “tablas de dorado”.

Era completamente normal capturar peces de 40 y 50 libras durante una misma jornada.

Los ejemplares de 20 libras muchas veces se liberaban porque esperábamos peces aún mayores.

Nuestro récord personal ha sido un dorado de 74 libras.

Otro inolvidable, de 69 libras, fue capturado mientras operábamos para Tropic Star desde Bahía de Piñas.

Durante años, zonas como El Finger, Marlin Hole y buena parte del Golfo de Panamá producían dorados enormes con una frecuencia impresionante.

Sin embargo, aproximadamente durante los últimos cuatro años ese patrón cambió de forma muy marcada.

Hoy es mucho más frecuente encontrar lo que los pescadores llamamos “llaveritos”: dorados juveniles de pequeño tamaño.

¿Por qué ocurrió?

¿Cambió la temperatura?

¿Cambió el alimento?

¿Cambiaron las corrientes?

¿Cambiaron sus rutas migratorias?

No tengo una respuesta definitiva.

Y precisamente por eso será uno de los temas que investigaremos y desarrollaremos en futuros artículos.

Porque antes de afirmar algo, prefiero estudiarlo.

¿Qué podría cambiar en la pesca?

Cada especie responde de manera diferente.

Los billfish podrían modificar sus rutas o sus zonas de alimentación.

Los atunes podrían concentrarse donde existan mejores condiciones de alimento.

Los wahoo seguirán dependiendo mucho de determinadas corrientes.

Algunas especies de fondo podrían incluso beneficiarse temporalmente en ciertas áreas.

No existe una respuesta única.

Por eso nunca debemos reducir la pesca a una sola variable.

La temperatura superficial del mar es importante.

Pero también lo son la clorofila, las corrientes, el oxígeno disuelto, el alimento disponible, la estabilidad del agua, las mareas, la luna y muchos otros factores.

El océano siempre funciona como un sistema completo.

La pesca moderna cambió

Hace veinte años la mayor parte de las decisiones dependían de la experiencia.

Hoy disponemos de imágenes satelitales, cartas de temperatura superficial del mar, mapas de clorofila, modelos de corrientes y muchas otras herramientas.

La tecnología nos ayuda enormemente.

Pero sigo creyendo que el criterio del capitán continúa siendo la herramienta más importante a bordo.

La tecnología puede mostrar dónde están ciertas condiciones favorables.

La experiencia ayuda a interpretar por qué están allí.

Lo importante no es saber dónde pescar

Con frecuencia me preguntan cuál es mi secreto para encontrar peces.

La respuesta suele decepcionar.

No existe un secreto.

Lo que existe es la costumbre de hacerse preguntas.

¿Por qué hoy salieron diez velas?

¿Por qué hoy no salió ninguna?

¿Por qué el agua está verde?

¿Por qué cambió la corriente?

¿Por qué un capitán encontró el pez y otro no?

Cada respuesta genera una nueva pregunta.

Y eso es precisamente lo que hace apasionante este oficio.

Conclusión

No pretendo tener todas las respuestas.

Sigo aprendiendo todos los días.

Lo único que intento hacer es combinar la experiencia de campo con la tecnología y la información científica disponible para comprender un poco mejor cómo funciona este extraordinario ecosistema.

Porque al final…

Nunca me conformé con saber dónde estaban los peces. Siempre quise entender por qué estaban allí.

Nos vemos en la próxima entrega de la Bitácora de Majo Fishing Lodge.

Ing. Cap. Jorge Petti

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